3/5/11

La danza de la restauración, se baila de a dos!

Decirle a alguien que lamentas lo ocurrido no es lo mismo que pedirle perdón.  Tu lamento es decisión propia.  En cambio, cuando pides a alguien que te perdone, la decisión es de la otra persona.  Por eso la gente evita pedir perdón, porque hacerlo concede el poder a la otra persona . . . 

Cuando perdonas a alguien, eres tú quien decide desterrar la ofensa de tu mente y de tu corazón.  Jesús dijo que cuando él nos perdona, nuestros pecados quedan tan lejos como lejos están el Este del Oeste.  En otras palabras, nuestros pecados quedan perdonados.  No porque no hayamos sido culpables, sino precisamente porque lo somos.  El perdón que recibimos es inmerecido . . .  Es un regalo que Dios nos da.  Si decides perdonar el pecado de tu cónyuge contra ti, ya no podrás usarlo como un arma contra él o ella.  Si tomas la decisión de perdonarle, Dios te dará la fuerza para comenzar una vida nueva juntos.  En cambio, si decides no perdonarle . . . si quieres quedarte aferrado al dolor, castigarle y mantener la herida abierta . . . esa es tu decisión.  Pero, creo que en ese caso el matrimonio no podrá sostenerse.   

Extracto tomado de:  Las 5 Necesidades Sexuales de Hombres & Mujeres
Cr. Gary & Barbara Rosberg - Capítulo 13 - Enfrentando las cuestiones más profundas - Páginas: 274 - 275


Y el punto central en este contexto es, que cuando derribas la confianza que con tanto tiempo y esfuerzo has cultivado en tu matrimonio, hieres los sentimientos de tu cónyuge, ya sea por medio de traición, mentira o  adulterio; la recuperación de esa confianza y restauración del matrimonio es una situación realmente complicada.

La tentación empieza poco a poco en nuestra mente, si le damos cabida, se apoderará de nosotros completamente llevándonos a cometer pecado. Si hemos caído en ese error, el recorrido hacia la restauración, es una senda larga y estrecha; una danza de a dos.  Si eres el cónyuge afectado, recuerda que Dios nos ha llamado a perdonar.  Pide sabiduría y aférrate a perdonar la agresión a pesar del dolor y el costo.  Si eres el cónyuge que faltó a tu pareja; pide perdón y has el compromiso real de evitar a toda costa herir nuevamente a tu cónyuge.  Requerirá paciencia.  No esperes que tu esposo(a) confíe en ti de inmediato.  Tendrás que aportar mucho a la relación.  Tu esfuerzo deberá duplicarse o triplicarse; pero es la única forma de conseguirlo.


El momento de placer, vale todo el recorrido de amargura?  Seguramente te darás cuenta que no.  Es esa la razón por la que la biblia nos manda a "llevar cautivo todo pensamiento". Una vez que permites que el pensamiento se apodere de tu mente y das el siguiente paso, prácticamente has perdido la batalla.  Si, la perderás, incluso antes de llevar a cabo la acción. 

1 comentario:

  1. ¿Cómo perdornar a quien no siente arrepentimiento?

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