30/7/10

Donde los sueños terminan y la realidad empieza


Hasta donde nos está permitido soñar? Divagar y viajar sin presión de ningún tipo, sintiendo en nuestro cuerpo e interior esa total, agradable y completa libertad. Gozar de las añoranzas hechas realidad, sumergirnos en ese espacio en el que podemos transportarnos, sin necesidad de un objeto móvil? En ese estado mental podemos ser rey, como mendigo; ilustre escritor o famoso músico; creador de oportunidades o una eminencia que mueva a las masas.

Me encanta leer biografías de grandes personalidades, indagar un poco en sus inicios, condiciones, motivos e incluso cultura en la que se encontraban; pero lo que más me interesa conocer, es ese suceso que realizó un cambio brusco en sus vidas; encontrar ese "click" en su historia. No es sencillo encontrarlo, rara vez se define el momento específico o la situación que conllevó al cambio.

Nuestra imaginación puede llevarnos tan lejos como deseemos, por el tiempo que nuestro yo permita; y aunque es maravilloso soñar, el usar este instrumento con exceso, puede ser contraproducente, empujándonos a perder tiempo valioso, tiempo activo, aplastado por nuestra destreza a soñar.

Cuando deben terminar los sueños? Creo que deben durar lo suficiente para permitirte experimentar la sensación de lo deseado, grabarlo en tu memoria para enfocarte en el camino que deseas seguir, tomarle una fotografía mental que puedas recrear constantemente, convirtiéndola en tu instrumento de retroalimentación y parámetro de medición.

La realidad inicia cuándo la placidez desaparece y el esfuerzo y sacrificio se vuelve inminente. El sueño es un estado pasivo y relajado, tu propio espacio de soledad, tranquilidad y armonía; pero jamás lo gozarás realmente sino lo dejas de lado y das paso a la búsqueda de tu objetivo.

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