21/5/10

No es la cruz


Las reglas y exigencias impuestas por terceras personas o por nosotros mismos con el afán de sentirnos más cerca de lo perfecto, santo y súblime nos llevan a alejarnos cada vez más de Dios. Es como, si en el intento de acercarte al horizonte, caminaras y caminaras, avanzando ciertamente pero jamás llegando al objetivo.

A que hemos sido llamados realmente? A proclamar todo un listado de reglas y condiciones? A revisar y estudiarlas tan detenidamente y luego imponerlas? Hemos olvidado que dentro de toda la historia que conocemos se encuentra inmerso un excedente de compasión, amor, misericordia y bondad, pero claro, no es lo mismo seguir al pie de la letra una norma, algo que podemos palpar y definir de forma física, que hacer aquello que es invisible ante nuestros ojos, pero igual que el aire que respiramos, mantiene viva a la humanidad.

No es la cruz, es a Jesús de la cruz. Que hacer para ser llegar a ser como El? siendo honestos, no lo lograremos por más que nos esforcemos y quizá es mejor acumular fuerzas para realizar el trabajo para el que fuimos llamados.

No es la cruz, es a ese hombre en la cruz, a Jesús a quien servimos. El conocimiento es importante, pero puede cegar y endurecer el corazón; ese hombre en la cruz tenía el pleno conocimiento de la ley, la cumplió al pie de la letra, fue humillado y sufrió una muerte terrible a causa de nosotros, sin embargo, en medio del sufrimiento, tuvo misericordia, irradió amor.

Que fácil sería seguir a la cruz, un símbolo simplemente, más que difícil es seguir al hombre que fue colgado y muerto en ella. Podremos caminar sin descansar, buscando llegar al horizonte, aún así, a cada paso que demos lo veremos a la misma distancia. Tal vez sea mejor contemplarlo con devoción y admiración, y en el proceso, invitar a otros a hacerlo junto a nosotros. No se trata de leyes o imposiciones imposibles de cumplir, se trata de amor y misericordia.

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