11/5/10

A los pies de la cruz


Diariamente nos enfrentamos con diversas circunstancias, pueden llegar a enloquecernos, pensar que es lo peor que puede suceder, abatirnos por no tener la respuesta inmediata a nuestros problemas. Creo que podemos sobrellevar las diferentes situaciones si estas no son complejas, pero cuando comprendemos que están fuera de nuestras manos, fuera de nuestro inútil poder humano, es de sabios detenernos y dejar en manos de Dios las situaciones.

Cuando la enfermedad te consume, los médicos indican que ya no hay solución para ti, que el cáncer ha avanzado y cubierto todo tu cuerpo, que aproveches el tiempo que te queda con tus seres queridos, como reaccionarias? Solo la plena convicción en ese poder supremo, la confianza en Dios, puede permitir dejar todo a los pies de esa cruz, sin reserva.

Hoy compartí con una mujer que a pesar de estar viviendo los últimos días de su vida, permanece con una característica felicidad y tranquilidad gracias a que su confianza no está en las cosas que pueda tener en este mundo, sino más allá de todo esto. A pesar del dolor y la desolación que la noticia pudo traerle, existe regocijo. Esa es la diferencia entre luchar con nuestras propias fuerzas y luchar con la fortaleza del mismo Dios.

Cuando los problemas nos agobien, las enfermedades toquen a nuestra puerta, las finanzas no anden bien, la tristeza atraviese nuestro corazón, luchemos pero hagamos de esta lucha un esfuerzo compartido. Asociémonos con el Todo Poderoso, en cuyos brazos la lucha será difícil, pero la travesía reconfortante. Traigamos todo a los pies de esa cruz!

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