3/4/10

AMAZING GRACE


Durante estos días, he leído varios artículos sobre la muerte médica de Jesús y he quedado impactada. He visto películas sobre esta renombrada y jamás olvidada historia, leído la misma en la Biblia y recordado año tras año esta fecha tan especial para toda la humanidad, pero jamás leído en términos médicos y detallados, uno a uno los síntomas que Cristo sintió en carne propia durante todo este tiempo de tortura. Este año, tuve la oportunidad de presenciar una representación de la muerte de Jesús y pensé en que jamás seremos capaces de brindar, ante los ojos humanos, ni una mínima parte de la realidad que Jesús vivió durante la Pasión; tal vez con cámaras y los tantos efectos especiales que ahora el hombre puede crear, pero en la vida real, definitivamente no. Y porqué creo eso? No creo que exista persona, sin motivo alguno o recompensa, que esté dispuesta a vivir esta realidad y además, nunca existirá otro sacrificio de este tipo, su magnitud fue y seguirá siendo por siempre incomparable.

No fue la primera vez que Dios trató con la humanidad, a lo largo de la historia, El nos ha amado y ha incluso cambiado sus planes, por amor a los seres humanos: Liberó al pueblo de Israel de una vida de esclavismo para llevarlos a un lugar en donde serían herederos y gobernarían, pero el pueblo de Israel se reveló; cuando se disponía a eliminar las ciudades de Sodoma y Gomorra, detuvo sus planes de destrucción, hasta que Lot y su familia estuvo fuera de la ciudad, por la súplica de su siervo Abraham; dió la victoria a Israel en múltiples batallas, pero aún así ellos le dieron la espalda una y otra vez; envió profetas para recordarles en incontables oportunidades, pero Israel no los recibió ni escuchó; y finalmente envió a su único hijo, en un intento más de reconciliar al mundo con El.

Este fue el sacrificio por excelencia, jamás se necesitaría de otro medio para acercarse a Dios, no serían necesarios más sacrificios de animales para el perdón de pecados, solamente este sacrificio, una vez y para siempre. La biblia nos dice, que antes de ser entregado, acudió a su Padre e hizo una petición: Jesús pidió se le concediera no pasar por "esta copa" si fuera posible, pero la respuesta fue negativa. Somos la recompensa que Jesús recibió, por morir en la cruz? Somos parte de ese interés personal que lo motivó a morir de esa forma? De ser así, somos simplemente especiales y de una enorme valía para el Salvador. Pensar en esto no solo me hace sentir inigualable, sino, amarlo aún más.

El morir en esa cruz marcó la historia de la humanidad, no solo por el hecho de convertirse en una historia que después de 2000 años se mantiene viva; sino porque gracias a este sacrificio no necesitamos de más intermediarios para llegar hasta Dios, ahora podemos hacerlo con libertad, gozo y regocijo; además, nos brindó la Salvación, la cual, según la Biblia, recibimos por "gracia". No fuimos, no somos y jamás seremos merecedores de ella, pero aún así recibimos esa sublime gracia que hoy nos permite llegarnos a Dios y llamarlo Padre. Esa sublime gracia, es la que nos convierte ante los ojos de el Salvador, en un preciado tesoro, en una increíble recompensa, cuando realmente solamente eramos pecadores, inmerecedores de todo lo que hemos recibido.





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