30/7/09

La mejor respuesta de todas: NO!


En esta oportunidad puedo generalizar diciendo que cada vez que pedimos algo, sea lo que sea, quedamos a la espera de una respuesta positiva. No he conocido a nadie, que pida algo (de forma real) esperando recibir un NO por respuesta. El enamorado desea ser correspondido, el vendedor anhela obtener este negocio, el estudiante lucha por obtener un aprobado, el empresario busca las ganancias en su negocio y tu hijo recibir un SI a su más sincera petición. No importando si buscamos realizar un negocio millonario, o recibir la paleta de chocolate, todos pedimos porque deseamos recibir algo.

En tiempo reciente, he compartido con personas, cuya ideología es: Pide todo lo que quieras y Dios te lo dará, no importando que sea. Eres hijo de un rey, dueño de todo el oro y toda la plata del mundo, asi que como podra negarte algo? Y al escuchar estas afirmaciones una y otra vez, me entristezco pensando en la enseñanza erronea que se esta brindando a estas personas.

Reviso una y otra vez en la biblia, y me topo con tantas historias que en su trasfondo contienen un NO por respuesta, sin embargo, me impactó aún más esta semana, por fin, después de tanto tiempo darme cuenta de la más espectacular historia bíblica:

Puedes ver la escena? Imaginártela? seguro que si, tu la conoces, yo también, pero nunca la había analizado de esta forma. Jesucristo, en sus últimas noches, durante la pasión, se aisla hacia el monte de los Olivos y en ese lugar su alma sufre, está atormentado, consciente de la realidad que le espera, de la muerte tan cruel que vivirá; está consciente de su cuerpo desgarrado y del dolor físico que padecerá a partir de pocos momentos. El era Dios, claro que si, pero se encarnó y como todo ser humano padeció.

Jesucristo, les pide a sus amigos que vayan con él a orar, pero ellos están muy cansados para acompañarlo, simplemente duermen. Y en esa soledad desgarradora, vemos a Jesucristo realizar una petición a Su Padre, existirá otra forma? Es realmente necesario que esto suceda? Tu eres Dios... no puedes hacer algo más?.

Jesucristo ora a Dios diciendo: "Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú" (Mateo 26:39 NVI). Jesucristo, el legítimo hijo de Dios, no tomado o aceptado por gracia, sino el verdadero Hijo de Dios... sin embargo, la respuesta de su Padre viene con un rotundo: "NO".

El corazón de Jesucristo pudo endurecerse, no recibió lo que pidió; era el Hijo de Dios, su padre tiene potestad sobre todo, pero dijo NO. Como puede ser esto posible?? Significó esto que Dios no amaba a su hijo? Significó acaso que no comprendía el dolor por el cual éste estaba pasando y la angustia que le invadía?

Dios, el Todopoderoso, pudo enviar a un ángel y darle la potestad y el poder para realizar este sacrificio, pero que sentido tendría el día de hoy? Adoraría todo el mundo a un ángel? Nuestro corazón estaría agradecido ante un ser que es menos que Dios? Esto no se vería bien, de ninguna manera. Dios no comparte su gloria con nadie, bajo ninguna circunstancia.

La diferencia entre la petición de Jesucristo y la que hoy cualquiera de nosotros pudieramos hacer, fue la siguiente: "Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tu". Esta pequeña frase se nos escapa, se nos olvida.

Algo que debemos aprender, es que no podemos juzgar a Dios. Cuando tu oras a Dios, puedes recibir tres respuestas: SI, NO o ESPERA. Y quienes somos nosotros, los seres humanos, para pretender que SIEMPRE Dios deba decir SI a nuestras peticiones? Le dijo NO a su Hijo amado, le nego la petición de su corazón.

Fue en ese monte, donde Jesus sintió que Su Padre le abandonaba. Me imagino al Hijo, viendo a Su Padre dándole la espalda, pero consciente, que tras ese rotundo NO, se tejía la historia y el regalo más precioso que la humanidad pudo haber recibido: LA SALVACION.

Cada vez, que ore a Dios, con todas mis fuerzas, desde lo más profundo de mi corazón, y con dolor reciba un rotundo NO; recordaré estar agradecida, porque detrás de esa circunstancia, Dios mismo está tejiendo una historia de victoria. Probablemente no veré el panorama completo hoy jueves, y mañana viernes me parecerá aún más trágico, seguramente el sábado me sentiré desolada y desorientada, pero estoy segura que el domingo, veré resplandecer el sol nuevamente y diré: "aha" Dios, esto era lo que tenías para mi, gracias por hacerme esperar, por obligarme a cambiar de rumbo para recibir ESTO.

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